74 Convención Bancaria | La Banca: Promotora del desarrollo y del bienestar en México | Asociación de Bancos de México

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Versión estenográfica Acapulco, Gro., 7 de abril de 2011.

Lic. Felipe Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos

Qué tal, amigas y amigos, muy buenas tardes.

Señor ingeniero Ignacio Deschamps, Presidente de la Asociación de Bancos de México, licenciado Luis Robles Miaja, Presidente Ejecutivo de la Asociación; señor licenciado Ángel Aguirre Rivero, Gobernador del Estado de Guerrero; doctor Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México, senador José Isabel Trejo, Presidente de la Comisión de Hacienda del Senado; doctor Manuel Añorve Baños, Presidente Municipal de Acapulco; contador público Mario Sánchez Ruiz, Presidente del Consejo Coordinador Empresarial; ingeniero Salomón Presburger, Presidente de la CONCAMIN; señor Vicente Yáñez Solloa, Presidente de la ANTAD; licenciado Valentín Díez Morodo, Presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior, el COMSE; señor licenciado Juan Ignacio Gil Antón, Presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros; señor licenciado Gerardo Gutiérrez Candiani, Presidente de COPARMEX; señor licenciado José Méndez Fabre, Presidente de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles; señor licenciado Juan Carlos Cortés, Presidente del Consejo Nacional Agropecuario; ingeniero Sergio Cervantes, Presidente de CANACINTRA; maestro Jorge Dávila, Presidente de CONCANACO SERVITUR; licenciado Óscar Franco López Portillo, Presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro; licenciado Arturo Mendicuti, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México; estimado Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Presidente del SAT, en representación hoy aquí de don Antonio Ortiz Mena, Premio de la Asociación de Bancos de México; licenciado José Carlos Torres García, Secretario General de la Federación Nacional de Sindicatos Bancarios; estimados Vicepresidentes de la Asociación de Bancos de México; distinguidos integrantes de dicha Asociación; señoras y señores legisladores, distinguidas y distinguidos invitados especiales, amigas y amigos todos.

Antes que nada, quiero felicitar muy sinceramente al licenciado Ángel Aguirre Rivero, por el inicio de ésta su nueva responsabilidad como Gobernador del Estado de Guerrero. Ciertamente son sus primeros días de Gobernador ahora, aunque no son sus primeras convenciones bancarias supongo, ya ha tenido otras anteriormente en responsabilidades semejantes. 

Quiero desearle,  Gobernador, la mejor de las suertes para usted, para todo su equipo. Yo quiero aprovechar la ocasión para expresarle mi más firme compromiso de seguir impulsando acciones conjuntas que permitan mejorar la calidad de vida de los guerrerenses.

Con mucho gusto, gobernador, le comento también que he  tomado  puntual nota de todos sus planteamientos, como usted muy bien dice, quiero mucho a Acapulco, como muchos mexicanos, aquí conocí el mar, aquí suelo vacacionar frecuentemente, incluso mucho antes de ser Presidente de la República; conozco la pobreza de su gente, sus necesidades y por eso y por el enorme cariño que le tengo, hemos participado muy activamente ayudando a Acapulco.

Hemos financiado prácticamente la reconstrucción integral de su sistema de saneamiento, de aguas residuales, la reconstrucción de sus plantas de tratamiento, la promoción de pisos firmes y drenajes en las viviendas más pobres.

Porque conozco sus necesidades, hemos financiado infraestructura, reconstrucción de avenidas, pasos a desnivel, incluso obras de infraestructura como libramiento  y otras obras futuras que usted ha mencionado, que no serían posibles sin el apoyo del Gobierno Federal.

Sé también, Gobernador, lo importante que es para Acapulco y para los acapulqueños el Tianguis Turístico, y con mucho gusto le digo que no tengo inconveniente en sumarme a los esfuerzos que debemos hacer para persuadir a los operadores, a los promotores y comercializadores turísticos, tanto de México como del mundo, que fueron quienes han solicitado hacer este tianguis itinerante para que éste pueda seguirse realizando aquí en Acapulco.

Sin embargo, tenemos mucho qué hacer, porque ahora tenemos que convencerlos y no sólo con palabras, sino con hechos, y aquí  Acapulco también tiene que hacer su parte. Pongo un ejemplo: la depuración y el fortalecimiento de la Policía Municipal de Acapulco y de la Policía Estatal de Guerrero que opera en el Puerto, que son no sólo Acuerdos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sino obligaciones de la ley ahora y que por desgracia no han sido cumplidas por las autoridades.

Sé que el día que se cumpla con esa tarea impostergable no sólo volverá, Gobernador, el Tianguis, que esperemos que sea pronto, volverá algo más importante que es la seguridad de Acapulco, y con ello, volverá el turismo masivo nacional e internacional, y con él vendrán los Kennedy, los Rivera y los Müller del futuro, que son los que Acapulco necesita.

Es una gran satisfacción, amigas y amigos, el poder reunirme nuevamente con todos ustedes en el marco de esta Septuagésima Cuarta Convención Bancaria. Los saludo con gran afecto y les agradezco esta invitación, a fin de conversar de  la situación actual del país y sobre el importante papel que juega la Banca en el desarrollo de México.

Como parte de este encuentro, en esta ocasión se ha otorgado un justo reconocimiento póstumo a don Antonio, sin duda su gran profesionalismo dejó huella en todas las facetas de su prolífica trayectoria en el Gobierno Federal; en la Banca de Desarrollo Internacional, en el Sector Bancario de nuestro país. Su visión, su talento y su compromiso con México marcaron todo una época de progreso en la economía nacional, de crecimiento estabilizador, pero creo que lo más significativo es que don Antonio nos dejó a todos un gran ejemplo de servicio al país, y por eso me da gusto que hoy haya recibido ese reconocimiento en su honor su nieto, el licenciado Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien estoy convencido que ha seguido los pasos de su abuelo como servidor público.

No conocíamos, y me incluyo, tampoco esta faceta personal de don Antonio, que ha emotiva y brillantemente descrito Alfredo, un honesto y cabal servidor público, también por cierto.

Y ahora entiendo no sólo a don Antonio, sino también entiendo a Alfredo. A veces, amigas y amigos, es difícil entender cómo con los sueldos que se pagan en el Gobierno Federal, congelados nominalmente hace varios años, reducidos en esta administración y que han registrado una caída de más del 40 por ciento real, con las presiones que se viven en el Gobierno, con la incomprensión pública de muchos sectores, cómo es posible, a veces se pregunta uno, que pueda haber servidores no sólo muy capaces, sino muy honestos, como es en el caso de Alfredo Gutiérrez.

Y ahora entiendo, como en el caso de él, de otros muchos servidores, y lo digo además sin falsa pretensión de modestia en el mío propio, hemos tenido la fortuna de contar con el ejemplo y el testimonio personal de otros mexicanos que nos antecedieron, que nos legaron precisamente y que le legaron en este caso a Alfredo, algo que no se puede ni comprar, ni pagar, que es por una parte la vocación de servicio y por otra, los principios de honestidad y cabalidad que tanta falta le hacen al país.

Enhorabuena, Alfredo; enhorabuena a toda la familia Ortiz Mena, por este merecido reconocimiento.

Creo que fue además ilustrativo las anécdotas y los recursos que Alfredo ha compartido esta tarde. Habrá alguna vez que escribir fuerte sobre eso, pero muchos aseguran que Ortiz Mena hubiera sido un muy buen Presidente de la República y por alguna razón, finalmente, prevalecieron otros designios y otros intereses en su momento.

Al tiempo se dice y el tiempo creo que finalmente dio también su lección. Desde que la economía de Ortiz Mena dejó de dirigir una buena parte de las políticas públicas del país, México empezó a trastabillar, a perder la responsabilidad en el manejo de los déficits públicos, a incurrir en sobre-endeudamiento, y finalmente, a sufrir una tras otras crisis económicas, devaluaciones, pérdidas de poder adquisitivo de salario que llevaron a reducir el salario mínimo más del 70 por ciento en menos de dos décadas, y una pérdida notable del poder económico y un crecimiento también notable de la pobreza en el país.

Creo que hoy es importante, no sólo honrar a Ortiz Mena, su memoria, su gran legado, sino también volver precisamente a recorrer el camino andado de la responsabilidad en el manejo económico que tantos frutos les dio a nuestro país la conducción de don Antonio Ortiz Mena.

Hoy, amigas y amigos, en esta reunión de la Banca, creo que podemos recordar que uno de los grandes méritos de don Antonio, fue precisamente el de entender con claridad la importancia que tiene la Banca dentro de la economía nacional.

Este sector estratégico desempeña una función clave para detonar el crecimiento y es un factor central para la estabilidad económica. La crisis financiera internacional de 2009, ilustró la importancia de contar con un sistema financiero saludable; vivimos momentos muy difíciles que pusieron a prueba la fortaleza de nuestras instituciones.

Sin embargo, a diferencia de lo que pasó con otras naciones, incluso naciones desarrolladas, en las que la crisis puso al descubierto sus debilidades sistémicas, México tuvo la capacidad para hacer frente a este desafío e hizo frente con éxito.

Lo logramos, gracias a que actuamos con responsabilidad, tomando medidas muy difíciles pero necesarias para mantener a nuestra economía en marcha, sin comprometer su estabilidad. Y los resultados están a la vista.

El crecimiento que  vivimos en 2010 fue el más alto en 10 años, y seguimos avanzando a buen ritmo, el más alto en 10 años y el tercero más alto en los últimos 29 años en la vida del país.

Fue el tercer crecimiento más alto dentro de los países de la OCDE, y de seguir las cosas como prevemos, volverá a ser el crecimiento de México, el tercero más alto de este año dentro de los países de la OCDE.

Me da gusto mucho anunciar incluso un cambio en las estimaciones del propio Gobierno Federal, hoy se está revisando a la alza la proyección de crecimiento de México. Y si bien es cierto que la proyección establecida en los criterios generales de política económica fue de 3.8 por ciento para el año 2011, hoy la Secretaría de Hacienda ajusta a un 4.3 por ciento de crecimiento su pronóstico para el año 2011.

Esto confirma que la economía mexicana pasa por un buen momento, y quiero decirles que ese sigue siendo incluso un pronóstico conservador si se compara, por ejemplo, con el que realizan bancos de inversión, como Goldman Sachs, que incluso llega a ubicarlo en un 4.9 por ciento para este año.

Sin duda, amigas y amigos, este nuevo periodo de expansión que vive la economía mexicana se debe, entre otras cosas, a que tenemos un sistema financiero sólido y un marco regulatorio robusto, ello nos posiciona mejor que nunca para que nuestro crecimiento sea sano y sostenido y también, incluso, para enfrentar cualquier turbulencia previsible por remota que parezca. Esta es una afirmación con fundamentos, se encuentra respaldada, por ejemplo, por el riguroso análisis del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, que fue creado precisamente para evaluar y monitorear los riesgos a los que está expuesto este sector.

El Informe Anual que elaboró el Consejo y que me fue presentado hace algunos días examina diversas condiciones hipotéticas, quiero enfatizarlo, pero que pudieran ser potencialmente peligro para el país. Por ejemplo, examina el Consejo de Estabilidad qué ocurriría con un nuevo freno a la actividad económica mundial, derivada por algún shock inesperado, como los que recientemente se han visto, o derivada, por ejemplo, de los precios, en este caso del petróleo, de los commodities; o bien, qué ocurriría, por ejemplo, si ahora los problemas graves financieros que viven naciones como Grecia, Portugal, Irlanda, contagian al resto de la Unión Europea y provocaran alguna crisis económica, por ejemplo, en países como España, donde está la cede de bancos muy importantes que operan en México.

Todas esas preguntas, que son difíciles de formular, que quizá se hacen en discreto y en secreto, se plantean con toda apertura en el análisis del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, y concluye este análisis, que aún frente a condiciones adversas tan graves, así sean remotas, como las que he descrito, el Sistema Bancario contaría con recursos suficientes para mantener su operación y preservar un nivel de solvencia adecuado, aún hecho el modelaje de variables, como, por ejemplo, una reversión en los flujos de capitales registrados recientemente.

Esta fortaleza del Sistema Financiero, amigas y amigos, también se refleja en diversos indicadores que miden la calidad de los activos crediticios y la salud del sistema bancario en general, y que ya han sido aquí comentados precisamente por el Presidente Deschamps.

Reitero algunos de ellos: el índice de capitalización del Sistema Financiero es de casi 17 por ciento; es decir, más del doble del estándar de Basilea del 8 por ciento.

Al cierre de enero de 2011 la cartera vencida mostró una reducción anual real de más de 20 por ciento; el índice de morosidad de la Banca bajó de 3.1 por ciento en enero de 2010, a 2.3 en enero de 2011. Recordemos que después de la crisis de 1995, este índice llegó a cerca del 30 por ciento en el sistema bancario mexicano.

Así pues, amigas y amigos, con indicadores robustos, el sistema financiero en México es más fuerte que nunca, y eso nos da las herramientas necesarias para acotar el impacto de riesgos ajenos a nuestra economía.

Si bien la solidez del sistema bancario es un importante logro, éste debe traducirse en una participación más activa de las instituciones bancarias en el otorgamiento de crédito al sector productivo y en una bancarización más profunda en todo el país.

A mí me parece muy interesante, señor Deschamps, el planteamiento que hace usted de la bancarización universal, y con mucho gusto en el Gobierno Federal, estamos dispuestos a avanzar rápidamente en un esquema que permita precisamente a todos los mexicanos y sin exclusiones, en condiciones competitivas, tener acceso a los servicios universales de la Banca.

Debemos pues, amigas y amigos, dar los siguientes pasos: facilitar el acceso a los servicios financieros a todos los mexicanos. La Banca debe asumir plenamente el papel que le corresponde como impulsor del crecimiento económico, al respaldar la labor del sector productivo con más créditos.

Sin duda es muy positivo, como lo menciona el ingeniero Deschamps, que después de un período de acceso limitado al financiamiento privado, como resultado de la crisis internacional, el crédito empresarial haya crecido 12 por ciento anual en febrero.

Estas tasas de crecimiento además son significativamente representativas en lo que se refiere a las pequeñas y medianas empresas.

El crédito por ejemplo, para las PYMES, amigas y amigos, aumentó en un 19 por ciento; esto se debe a varias cosas: se debe, desde luego, a la estabilidad y solidez del sistema financiero y se debe también al esfuerzo de política pública que se ha hecho por orientar el apoyo público y privado a las pequeñas y medianas empresas.

El haber orientado los fondos para las pequeñas y medianas empresas que se han multiplicado por cinco casi en el Presupuesto Federal en esta Administración, el haber orientado los fondos PYME, no a subsidios o transferencias directas, a PYMES específicas, sino como colaterales de crédito en el sistema financiero, ha permitido multiplicar ese crédito.

El establecer los centros Mexicano emprende, que dan asesoría contable, financiera y conexión directa a la Banca, en las distintas ciudades del país, el haber creado una política de compras del sector público a PYMES, que pasó de 17 mil millones de pesos el primer año a más de 60 mil millones de pesos el año pasado, todo ello ha hecho y qué bueno, junto con la solidez y la visión de la Banca, que crezca el crédito por primera vez en México a dimensiones importantes.

El crédito, por ejemplo, de las empresas en general, ha pasado de poco más del 4 por ciento del PIB, al 7.4 por ciento del PIB en 2010.

Son buenas noticias, amigas y amigos, y sé que es posible hacer más buenas noticias en el sector bancario.

Todavía, sin embargo, en México el acceso al crédito equivale en proporción del PIB, a la tercera parte de lo que tiene Chile y a poco menos de la mitad de lo que tiene Brasil.

Si queremos crecer con mayor dinamismo, si queremos generar más y mejores empleos, es apremiante fortalecer la disponibilidad de recursos para el sector productivo, y para ello también es fundamental confiar en las empresas mexicanas y creer en su potencial.

El Gobierno Mexicano está dispuesto a respaldar esa confianza en los pequeños y medianos empresarios mexicanos. También, desde luego, en los grandes.

Hoy la Banca Mexicana, amigas y amigos, y qué bueno que podemos contar esta historia, se encuentra en uno de sus mejores momentos. Hace rato que escuchaba al ingeniero Deschamps hablar de aquel terrible año de 2009, de la modificación constante de las expectativas sólo que hacia debajo, de las reuniones de evaluación con tapabocas y la preocupación por el presente y el futuro de México, no puedo más que recordar ese momento difícil y contrastarlo ahora con lo que estamos viendo en el terreno económico.

Tenemos muchos problemas y desafíos, sí, pero lo importante, amigas y amigos, es nuestra decisión para enfrentarlos, y más allá de ellos, también vale la pena reconocer que en el frente económico nuestro país avanza muy bien.

Hoy, precisamente ahora, en que en México tenemos condiciones económicas favorables, desde un entorno macroeconómico estable hasta perspectivas de crecimiento bien fundamentadas, hoy es precisamente cuando debemos construir las bases para una nueva era de mayor dinamismo y prosperidad.

Es momento de apostar por México y por su sector productivo, con crecimiento estable y generador de empleos, el IGAE del mes de enero presentó un crecimiento del 5.8 por ciento; la inflación dada a conocer el día de hoy por el Banco de México registró una tasa cercana al 3 por ciento, una de las más bajas en los últimos seis años. Todo ello, amigas y amigos, nos coloca precisamente en las circunstancias que posibilitan que México acelere su paso.

Es necesario, sin embargo, seguir cambiando la estructura productiva del país, seguir desregulando al Gobierno, modificar el marco laboral que permita un mercado flexible, donde los jóvenes y las mujeres puedan tener un mejor acceso al trabajo, es necesario avanzar en una agenda que genere competencia, cobertura y convergencia en el sector de telecomunicaciones; y es necesario avanzar también en la agenda pendiente que permita distribuir mejor la carga fiscal entre los contribuyentes y a la vez fortalecer los indispensables ingresos en las finanzas públicas, todo ello en un marco de responsabilidad, que es la palabra clave que ha permitido a México a enfrentar las circunstancias adversas y salir adelante en lo económico.

Tengan la certeza, amigas y amigos, de que el Gobierno Federal apoyará a la Banca en sus importantes funciones como un garante de la estabilidad financiera, como un impulsor del crecimiento económico. Sabemos que la estabilidad es un requisito indispensable, si bien es cierto no suficiente, sí es indispensable pare crecer de manera sostenida.

Por eso hemos actuado y seguiremos actuando con responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas, por eso hemos mejorado el perfil de la deuda pública y se han adoptado medidas precautorias y mecanismos de supervisión para eliminar riesgos sistémicos.

Así, en este Gobierno, se han impulsado acciones decididas para proteger, para blindar incluso nuestra economía, éstas incluyen, entre otras, la renovación de la línea de crédito flexible de carácter precautorio, que por 72 mil millones de dólares, la más grande que ha otorgado el Fondo Monetario Internacional en su historia, cubre precisamente a México de cualquier contingencia, adicionales a los 122 mil millones de dólares de reservas del Banco Central.

O la estrategia para diversificar nuestro perfil de deuda pública, con importantes emisiones como el bono a 100 años por mil millones de dólares emitido por el Gobierno Mexicano y que fue la mejor operación financiera en su tipo.

El Gobierno Federal, amigas y amigos, también hace su parte, la que le corresponde a través de la Banca de Desarrollo para facilitar el acceso al financiamiento.

Al cierre de 2010, el crédito impulsado por la Banca de Desarrollo alcanzó un monto superior a los 686 mil millones de pesos. Esto incluye tanto el crédito directo prestado por la Banca de Desarrollo, como el financiamiento otorgado por los Bancos comerciales con garantías de la propia Banca de Desarrollo.

Este monto representa una tercera parte del crédito total, y nos da una idea de la importancia precisamente de coordinar los esfuerzos públicos y privados en la promoción del crédito. Esperamos que esta cifra en el 2011 crezca en casi 100 mil millones de pesos.

En  particular, amigas y amigos, seguiremos impulsando y más aún, a las micro, pequeñas y medianas  empresas. En estos cuatro años, hemos detonado créditos por más de 244 mil millones de pesos, que es más de cinco veces lo alcanzado en todo el sexenio anterior, que a su vez fue el más alto registrado hasta aquel momento.

En suma, amigas y amigos, Banca y Gobierno debemos seguir trabajando de manera coordinada, para aprovechar el buen momento que atraviesa nuestra economía y lograr que  México crezca con mayor rapidez.

Amigas y amigos, México hizo la tarea que le tocaba, y por eso pudo enfrentar y superar la peor crisis económica de la historia y salir adelante antes y mejor que otros países.

México es una Nación que avanza y que avanza con confianza en su futuro. Todos tenemos un papel que jugar para asumir plenamente nuestra responsabilidad, y hacer de la nuestra una de las economías más importantes del mundo.

El porvenir de México es una responsabilidad que debemos asumir todos y cada uno de nosotros. Estamos convencidos de una Banca Mexicana sólida, pujante, comprometida, bien manejada, es un ingrediente fundamental para consolidar el crecimiento económico del país.

Por eso tengan la seguridad de que el Gobierno Federal seguirá trabajando codo con codo con el sector financiero, como su socio estratégico para financiar el progreso de México.

Enhorabuena, muchísimas gracias y les pediré que me acompañen a hacer la declaratoria solemne de inauguración.

Hoy, jueves 7 de abril de 2011, siendo las 8 horas con 33 minutos, me da mucho gusto declarar formalmente inaugurada la Septuagésima Cuarta Convención Bancaria, la Banca Promotora del Desarrollo y del Bienestar de México.

Mucho éxito y muchas felicidades.

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